Me comentan indignados algunos cofrades y/o universitarios cómo el Sr. Francisco Troya (o Curro Troya) ha soltado mierda en su tuiter del día 16 de septiembre sobre la recordada persona de Jesús Castellanos, fallecido recientemente.
No soy habitual de tuiter pero he estado leyendo los desafortunados comentarios del Sr. Troya y tras la sorpresa inicial paso a dirigirme personalmente a Vd, que seguro alguien le pone el enlace.
Reconozco la frescura de sus tuiter, pero sobre todo la miseria moral de tirar la piedra y esconder la mano; de escribir entre líneas y no tener la valentía de poner el nombre de la persona aludida, y sólo poner pistas, muy claras por cierto.
Me dicen que trabaja Vd. entre otros medios para la SER, y de ahí comprendo su odio hacia todo lo que huela a Iglesia. Creo que lo firmais en el contrato. No puede disimularlo, lo lleva Vd. en los genes y en la nómina, claro está. Lo de los sepulcros blanqueados es como una frase comodín. Pero estos ataques están más pasados de moda que una canción de George Dan, más aún cuando la Iglesia le da de comer a un millón de conciudadanos suyos. Es más, si Vd. o su familia cayeran en la miseria por perder su puesto de trabajo, seguro que Cáritas le daría un plato caliente, aunque Vd. siguiera echando mierda sobre la Iglesia. Es lo que hay, amigo Troya (y tómese lo de amigo como una licencia literaria porque no nos conocemos). Seguro que si fuese Vd. un indigente y pegase en la puertecilla del patio trasero de Santo Domingo, los cofrades de los Dolores del Puente le darían consuelo o sino enfrente tendría Vd. a los Ángeles de la Noche.
Habla Vd. literalmente de homenajes a reprimidos, de show post mortem y alude a la Facultad de Medicina y unas acciones reprimibles y casi hasta de posibles delitos. Si Vd. es consciente y tiene pruebas de algo, vaya directamente al decano o al juzgado de guardia, y es más, si no lo hace Vd. sería encubridor y cómplice de estas acciones supuestamente reprobables, con el agravante de ser periodista.
Sr. Troya, el cuerpo me pediría decirle que Vd. es un cabrón o un “hioputa” (como decimos en Málaga), pero no lo voy a insultar. Podría hacer burdas rimas con su apellido que acaba en oya (como gilipollas), pero no voy a hacer ninguna rima. No me voy a poner a la altura suya de soltar mierda sobre un finado, y o bien es fruto de la más pura de las envidias, del odio o del descoloque a que tantas personas hayamos asistido a un funeral, que Vd. de manera mezquina califica de show.
Sr. Troya no lo voy a mandar a la mierda porque no es mi estilo, simplemente le digo que Jesús se reiría de su enanez mental, una persona por cierto mucho más liberal y progresita que Vd. que me da que es de la progresía de moqueta pero que en el fondo destila un tufo reaccionario.
De todas maneras, puede Vd. disculparse y pedir perdón por sus blasfemias y calumnias indirectas. Mal que le pese, le perdonaríamos.
Sin más, Sr. Troya, reciba un cordial saludo. La foto que acompaña al texto es la de Gestas, el mal ladrón, con el que quizá Vd. se identifique, ya que no da la la cara a la Verdad con mayúsculas.
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