Radiante mañana la del martes 25 de septiembre, que quedará en los anales locales por la visita de las reliquias del santo italiano San Juan Bosco, especialmente por el barrio de Capuchinos y el centro.
Día laborable, con el problema de coordinación de tráfico, que ha imposibilitado técnicamente que la comitiva con el Santo visitase su monumento en Fuenteolletas.
Es curioso ver a tantos jóvenes felices y con tan buen rollo. Recordaba a la JMJ del verano de 2011, predominando los colores naranjas. Música en directo y en movimiento. Un trono a modo de feliz catafalco a ruedas, como si de una procesión de Valladolid se tratase. Sonido de cornetas de la banda del Carmen.
Momentos únicos como la mirada entre un beato y un santo, cada uno con su trayectoria, con sus devotos y con su hagiografía.
Día grande para la comunidad salesiana que se dirigía a la Catedral para una celebración de la Palabra. La anécdota ocurrió en calle Refino, donde hubo que esperar al alcalde casi media hora para inaugurar (que no bendecir) una placa que recuerda el primigenio hombre de esta vía, la primera del mundo que se denominó Don Bosco, allá por el siglo XIX.
Y, cómo no, escenas curiosas y simpáticas, como la del señor que continua con su quehacer pese a la algarabía a su alrededor, y es bendecido por este santo de las clases trabajadoras; o la de la mujer que parece hablar por teléfono con esta santo emprendedor, defensor de la infancia y la juventud y adelantado a su tiempo. Esta mañana todos hemos sido salesianos.
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