Málaga nos sorprende con rincones tan mágicos como abandonados. Es el caso de este pasaje sito a mediación de calle Ollerías. Un noble enrejado cierra la entrada a este callejón empedrado que alberga algunas viviendas y que merecería un mejor trato, por ser un ejemplo de convivencia vecinal del pasado en pleno centro de la ciudad.
En la foto podemos ver cómo el Crucificado de la Sangre baja hacia su casa hermandad desde una perspectiva interior del Pasaje.
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