La nómina azulejera de la capital de la Costa del Sol viene a incrementarse con una nueva obra del ceramista local Pablo Romero. En esta ocasión se trata de un mosaico con la efigie de María Santísima del Amor Doloroso, cotitular de la Archicofradía Sacramental de la Pasión, realizado con motivo del Año Jubilar Mariano que esta entidad celebró brillantemente en 2007. La pieza fue encargada en su momento por el grupo joven de esta corporación nazarena y ha permanecido almacenada casi un lustro, a la espera de encontrar un lugar propicio para su colocación.
El trabajo vidriado aporta un enfoque novedoso en la línea de los mosaicos locales, ya que sugiere a la Dolorosa ataviada de luto y con una pequeña ráfaga plateada, que incide en su esencia devocional y añeja, más aún al enmarcarse en un espejo a modo de cornucopia, que sobresale de la base obscura de los azulejos.
El mural, de 90 x 120 cm. presenta dos puntos de atención, como son el rostro de la Señora atribuída al escultor dieciochesco Antonio Asensio de la Cerda; y por otro lado, las manos entrelazadas adquieren un protagonismo principal, que le confieren al conjunto un aire de oración y recogimiento. Además, una tarjeta inferior sobre fondo blanco aporta un sello de distinción con el uso del latín en el texto Sub Tuum Amorem Perdolentem, y la referencia al año Jubilar por el cincuentenario del culto a la Dolorosa.
Por desgracia esta obra de arte no ha sido ubicada en un espacio principal o estratégico de la ciudad, pese a haberse ofrecido a los propietarios de sendas fachadas del casco histórico, lo que denota la mínima sensibilidad, el escaso poso cultural o quizá la existencia de falsos prejuicios de algunos conciudadanos, que tal vez vean mejor un rótulo comercial o un luminoso que le puede producir algún beneficio frente a una muestra artística de uno de los mejores ceramistas actuales, como es Pablo Romero, que con su trabajo (tanto religioso como en otros campos) al igual que decenas de pintores del azulejo hacen ciudad al embellecer distintos rincones de toda la geografía andaluza o nacional.
Así, el mosaico se ha instalado, esperemos que de manera provisional, en la primera planta de la fachada de la casa hermandad de la Archicofradía, en calle Convalencientes, bocacalle muy cercana a la plaza de los Mártires. Por desgracia, la altura del mural y la estrechez de la vía imposibilitan una visión suficiente de los detalles de la pincelada y el diseño, viniéndose a unir a otro rótulo cerámico, también de Romero, que alude al título de la corporación, y que tal vez podría dejar su espacio a esta nueva pieza, ya que se ubica a una distancia más asequible para el viandante, y combinando perfectamente con los ventanales circulares que decoran el edificio.
Sin duda, la corporación del Lunes Santo aporta una pieza superior al catálogo local, en consonancia con el saber hacer y el buen gusto que la caracteriza.





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