sábado, 25 de julio de 2015

El Chiquito, con túnica blanca y cerámica. (Artículo publicado el 11 de mayo de 2011)

En el peculiar rincón de la actual casa hermandad de la cofradía de la Misericordia se abre un gran portón verde que linda a su izquierda con el templo del Carmen, y a su derecha con la boca de la entrada de un garage, en un curioso equilibrio arquitectónico.  Allí se abre una plaza peatonal, con más ladrillo que vegetación y alguna que otra pintada de pretensiones filosóficas y felinas.
Al fondo de esta foto ya vislumbramos el retablo cerámico que queremos analizar. Se trata de una sugerente pieza de primeros de los años 90 del siglo pasado, firmada por el artista afincado en Rincón de la Victoria, Francisco Javier Postigo Romero.    
El mural está catalogado en la web cerámica con el número http://www.retabloceramico.net/1076.htm, siendo el típico prototipo que abunda en Málaga en el que los dos Titulares de una hermandad aparecen de manera conjunta en el mismo trabajo.
La pieza es de grandes proporciones, un rectángulo apaisado de más de 4 metros cuadrados, que casi adquiere la forma cuadrada con la inclusión de pináculos y el escudo corporativo.  En él, destaca sobremanera el aspecto arquitectónico, ya que las columnas y las perpectivas ofrecen un efecto de trampantojo, consiguiéndose una gran profundidad en las fictícias hornacinas que cobijan los azulejos de las imagenes.  En las tres columnas no faltan sus basamentos, fustes y capitales, en un claro guiño al estilo corintio. 
Eso sí, se observa cómo la pared del templo fue adaptada para una mejor adherencia a la azulejería, aunque por contra el tejaroz es demasiado escueto y sin ningún tipo de adorno, tal vez para no complicar la salida de los tronos cada Jueves Santo.  Los faroles, asimismo desmerecen del conjunto  siendo unas piezas que pueden adquirirse en cualquier comercio de bricolaje, hecho que lamentamos al recordar una añorada tienda de forja muy próxima a este templo, derruida para la edificación del actual edificio municipal.
Centrándonos en el desarrollo de los protagonistas, el Nazareno de la Misericordia y la Virgen del Gran Poder, hay que reconocer el gran oficio de este ceramista (al que por cierto llevo un par de años intentando realizar una biografía, aunque nunca acabamos de coincidir) al conseguir unos rostros fieles pero no “fotografías” de los originales, hecho que se agradece en un campo temático demasiado encorsetado.
El Chiquito aparece ataviado a la usanza de décadas pasadas con las veste alba, o sea, la túnica blanca de clara influencia con el Señor de Málaga, Jesús Cautivo, y que sabiamente cambió por la actual túnica burdeos bordada en oro para sus cultos externos. Estamos así ante otro ejemplo de cómo los mosaicos son reflejo de la historia estética de las hermandades por lo que adquieren un valor añadido.
El trabajo de Postigo difiere de otros artistas locales, con una “pincelada” suelta y valiente de cierta similitud con la del maestro Julio Hernández en el impresionante conjunto cerámico de la Basílica del Paso y la Esperanza, y que por desgracia no ha encontrado aún un taller continuador de esta línea innovadora.
El artista no busca artificios sino que conjuga la arquitectura celeste y verdosa con los tones ocres del halo luminoso que desprenden las imagenes, y luego entra en matices en el elegante trabajo de rostros y manos o en el dorado de los metales.
El rostro de la Virgen del Gran Poder considero que presenta una mayor fuerza que en la talla actual, tal vez por alguna restauración e incluso el reguero de las lágrimas es ciertamente arriesgado, manteniendo la presea dorada, previo al cambio estético actual donde predomina la plata.
Finalmente, el efecto del bordado no consigue toda su intención de volumen y acaba de manera desconcertante en la esquina inferior derecha.
Sin duda, nos encontramos ante un mosaico peculiar, sin parangón en su estética, todo un clásico de la zona del Perchel Sur, pese a sus escasas tres décadas de historia, reconociendo el acierto de los directivos del momento en escoger a un artista de gran calidad pero poco prolífico en Málaga capital, y que mantiene el listón muy alto ante las futuros retablos que seguro decorarán la nueva casa hermandad que esta querida corporación estrenará más pronto que parte anexa al lado norte de este añejo templo carmelita.     

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